
El pasado 5 de junio celebramos nuestro 25 aniversario, pero, ¿cómo hemos llegado hasta aquí?
En el año 2.000 Nicolás Correa Electrónica S.A. es formalmente inscrita en el registro mercantil, pero su existencia o, más bien, la existencia de su actividad dentro de la empresa matriz, Nicolás Correa, se remonta a mucho antes.
La máquina herramienta (MH) es un producto tecnológico básico en las líneas de producción de muchas industrias de todos los sectores. Permite efectuar operaciones imprescindibles en la fabricación de todo tipo de piezas y elementos. Con el tiempo estos dispositivos se han ido sofisticando, al exigirles cada vez mejores prestaciones técnicas para poder aumentar la producción y reducir el tiempo de trabajo, aumentar la precisión, ampliar la gama de materiales a mecanizar y reducir el precio de coste de cada pieza.
Simplificando mucho y pidiendo perdón por adelantado, se podría decir que las capacidades generales de procesado mecánico de la MH han evolucionado poco en las últimas décadas, porque no ha hecho falta. Sin embargo, lo que ha dado un paso de gigante son las prestaciones en fiabilidad, disponibilidad, precisión, velocidad, eficiencia y eficacia, gracias al radical avance que hemos tenido en los sistemas que controlan la máquina. El actual cerebro de las MH y sus sensores asociados nada tienen que ver con los que utilizábamos hace 30 o 40 años; lo que nos ha permitido fabricar muchísimo mejor, muchísimo más barato y rápido que antes, y poder elaborar piezas que eran imposibles o de un coste tal que las hacían inviables.
Por esta razón, dentro del actual Grupo Correa siempre existió un área dedicada a esta parte esencial de las máquinas. Un área que fue aumentando en importancia, complejidad y coste, ya que cada vez utilizaba sistemas más avanzados y sofisticados. Así las cosas, Nicolás Correa S.A. llegó a un punto en el que decidió transformar ese departamento interno en una empresa dentro del Grupo, un proceso de externalización que mantenía en casa el conocimiento y el control del cerebro de sus máquinas, a la vez que permitía que la nueva empresa también ofreciera sus productos a otros clientes. De hecho, el primer cliente externo llegó pronto, en 2003.
Esta decisión significó tomar un camino diferente al de algunos competidores, que se lanzaron a subcontratar estos sistemas de control a empresas ajenas, lo que reduce su conocimiento y capacidades en estos aspectos. Por otro lado, permitió a Nicolas Correa S.A. ofrecer sus elevadas capacidades a otros sectores, transfiriendo su conocimiento y posicionándose en la gama alta de los mismos.
Esta opción estratégica ha hecho que Nicolás Correa Electrónica tenga una cartera diversificada, siendo más inmune ante las fluctuaciones de los mercados y adquiriendo valiosos conocimientos y experiencia en otras aplicaciones, clientes y sectores.
Los primeros años, Nicolás Correa Electrónica S.A. estuvo ubicada dentro de la planta de otra empresa del Grupo Correa, ocupando a 3 personas que trabajaban en 100 m2. Después de varias ubicaciones y traslados, llega el ansiado momento de disponer de una nave en propiedad. En el año 2016, y no sin mucho esfuerzo, la compañía pone en marcha una nueva factoría, esta vez con 800 m2 en el polígono de Villalonquéjar (Burgos), ocupando a 17 personas. El año pasado esa factoría original fue ampliada con un nuevo pabellón de 750 m2, en donde trabajamos una plantilla cercana a los 30 trabajadores.
Como empresa perteneciente a un grupo referente industrial internacional, de alta tecnología y que cotiza en bolsa, desde sus orígenes la cultura y herramientas de gestión en Nicolás Correa Electrónica superan con mucho a las habituales de una empresa de su tamaño y actividad. Por eso en 2005 comenzamos a trabajar en calidad total e implantamos nuestro primer ERP, algo absolutamente inusual en empresas similares. Cinco años después, en 2010, obtuvimos la ISO 9001 y en 2014 la ISO 9001:2015. Ese mismo año cambiamos a un nuevo ERP de más prestaciones. En 2022 incorporamos un CRM para mejorar nuestra gestión de clientes.
En 2018 cumplimos nuestra mayoría de edad y llegamos a sumar 1.600 sistemas de control de maquinaria, diseñados y fabricados desde el año 2.000. Actualmente son unos 2.250 y seguimos la misma filosofía con la que nacimos: trabajamos con clientes de nicho que nos solicitan productos específicos de alta exigencia para sus proyectos internacionales, bajo normas y requisitos diversos y para aplicaciones variadas. De esta manera, entre 2019 y 2024 nuestra actividad creció un 66%.
La historia no acaba aquí, porque en los próximos meses vamos a dar nuevos pasos importantes, incorporando nuevo equipamiento productivo avanzado y automatizado, que nos va a permitir seguir mejorando en calidad y servicio a los clientes. Pero esto será motivo de otro relato en el futuro…
